
Y es que las secuelas, de la mezcla de palomitas, patatas fritas, golosinas con azucar y sin azucar, las palmeritas; que hizo Silvia que estan, perdon estaban buenerisimas, y el alcohol, se hicieron notar a la mañana siguiente.


A parte de, pobrecitas mias, nos acostamos a las 6 y por la mañana los simpaticos hombrecillos que cortan ramas de los arboles se pusieron a trabajar, aunque no sabemos muy bien si fue solo por fastidiar por que los arboles siguen igual.
Aun asi fue una gran noche y espero repetir, merece la pena aun con estomago revuelto.
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